Un informe reciente publicado en la revista Biological Invasions por un equipo internacional de biólogos marinos ha alertado sobre una posible crisis ecológica en el estrecho de Ormuz, donde aproximadamente 1.500 buques se encuentran varados, lo que podría desencadenar un evento de superpropagación de especies marinas invasoras.
La situación actual en el estrecho de Ormuz
Desde finales de febrero, el cierre del estrecho ha permitido que muchas especies invasoras se adhieran a las embarcaciones, un fenómeno conocido como biofouling. Este proceso se intensifica cuando los barcos permanecen inactivos durante períodos prolongados, lo que proporciona un entorno propicio para la proliferación de microbios, algas e invertebrados.
Mario Tamburri, ecólogo marino y autor principal del estudio, destaca que la situación es sin precedentes. A diferencia de interrupciones menores en el tráfico marítimo, como el bloqueo del canal de Suez en 2021, el actual cierre ha dejado buques de gran tamaño inactivos durante meses.
El fenómeno del biofouling
Cuando un barco se introduce en el mar, comienza a ser colonizado por bacterias y microbios que forman una película biológica. Posteriormente, esta película es colonizada por macroalgas y larvas de invertebrados, creando un ecosistema que puede expandirse rápidamente. En el golfo Pérsico, donde el fondo marino es predominantemente blando, los barcos representan una de las pocas superficies duras disponibles para estos organismos.
Según los investigadores, la combinación de la inactividad de los buques y el calentamiento estacional de las aguas podría resultar en la liberación de millones de larvas de especies como Amphibalanus improvisus, un percebe altamente adaptable.
Consecuencias potenciales de la propagación
La introducción de especies invasoras en nuevos hábitats puede tener efectos devastadores. Estas especies pueden desplazar a organismos autóctonos, afectar la pesca y la acuicultura, e incluso causar daños a infraestructuras como los sistemas de enfriamiento de plantas eléctricas. Una vez establecidas, las especies invasoras son difíciles de erradicar.
Además, la acumulación de organismos en los cascos de los barcos puede aumentar su peso y resistencia en el agua, lo que incrementa el consumo de combustible entre un 2% y un 25%, dependiendo del grado de incrustación.
Desafíos en la limpieza de buques
A pesar de las recomendaciones de la Organización Marítima Internacional para limpiar los buques inactivos antes de reanudar la navegación, la limpieza efectiva de grandes embarcaciones con fuerte acumulación de organismos es un desafío logístico considerable. La cooperación internacional se vuelve crucial, y los puertos que recibirán estos buques deben estar preparados para realizar las limpiezas necesarias al llegar.
La respuesta internacional es clave
Los científicos advierten que la reapertura del estrecho de Ormuz probablemente resultará en la introducción de organismos no nativos. La magnitud del problema dependerá en gran medida de la respuesta internacional y de las medidas adoptadas para mitigar la propagación de estas especies invasoras.
En conclusión, la situación en el estrecho de Ormuz no solo representa un desafío ecológico, sino que también subraya la necesidad de una acción coordinada a nivel global para proteger los ecosistemas marinos.
Deja una respuesta